Para aquellos interesados en disfrutar de su oferta gastronómica, el teléfono para reservas y consultas es el +34 615 39 00 69. El horario de apertura varía a lo largo de la semana: permanece cerrado los lunes y martes, abriendo sus puertas de miércoles a domingo en horarios específicos, siendo de 12-6 p.m. de miércoles a domingo, con horas adicionales los viernes y sábados de 8:30 p.m. a 12 a.m., adecuándose así a las preferencias de todos sus clientes.
La especialidad de la casa, el pollo asado, se prepara siguiendo una receta tradicional que ha sido perfeccionada con el paso del tiempo. Este plato, reconocido por su sabor inigualable y textura perfecta, se ha ganado el corazón de locales y visitantes por igual, convirtiendo a El Llagarín de Granda en un sitio de obligada visita para aquellos que buscan disfrutar de la auténtica cocina asturiana.
Además del pollo asado, el menú ofrece una variedad de acompañamientos y platos complementarios que ensalzan la experiencia culinaria. La atención al detalle y el esmero puesto en cada plato se reflejan en las consistentes reseñas positivas que el lugar recibe, resaltando no solo la calidad de la comida, sino también el ambiente acogedor y el trato amable del personal.
El Llagarín de Granda se posiciona como un destino gastronómico imprescindible en Asturias, gracias a su compromiso con la excelencia y su capacidad para crear platos memorables que deleitan el paladar de todos sus visitantes.
CÓMO LLEGAR AHORA
LLAMAR: +34 615 39 00 69
Dirección: Carretera General de Santander, 64, 33199 Granda, Asturias, España
Horario de El Llagarín de Granda
Lunes:Cerradomartes:Cerradomiércoles:12-6p.m.jueves:12-6p.m.viernes:12-6p.m.,8:30p.m.-12a.m.sábado:12-6p.m.,8:30p.m.-12a.m.domingo:12-6p.m.
Opiniones de El Llagarín de Granda
Recientemente visité El Llagarín de Granda, un restaurante que había captado mi atención por su especialidad en pollo asado y otras delicias a la brasa. Con una evaluación media de 4.5 sobre 5, mis expectativas eran altas, y debo decir que, en general, no me decepcionaron.
Mi primera impresión fue muy positiva; el ambiente es sumamente acogedor y tranquilo, ideal para disfrutar de una comida relajada. El personal nos recibió con una amabilidad que se agradece mucho, haciendo sentir esa calidez desde el primer momento. Además, pude apreciar la limpieza y organización del lugar, aspectos que siempre valoro especialmente en un restaurante.
En cuanto a la comida, puedo afirmar que el pulpo a la brasa es fantástico y las cazuelas también destacan por su sabor. El menú del día, con una opción variada y a buen precio, incluye platos que son una auténtica delicia. La fabada y el entrecot me dejaron particularmente impresionado, sin olvidar mencionar la sangría de sidra, que es simplemente exquisita.
Sin embargo, no todo fue perfecto. Aunque la mayoría de los platos brillan por su sabor, hubo ciertas desilusiones. Algunos segundos platos, como el bonito y el cordero, resultaron algo decepcionantes tanto en sabor como en presentación. Es peculiar cómo, en algunos casos, las raciones son abundantes y en otros, las presentaciones y condimentos no están a la altura del resto de la oferta. Esto muestra que aunque la calidad es generalmente alta, hay espacio para mejorar en consistencia.
La experiencia en El Llagarín de Granda se ve levemente empañada por detalles que podrían refinarse, como la atención en la terraza y la presentación de algunos platos. No obstante, el balance general es muy positivo. Los puntos fuertes del restaurante, como su ambiente, la amabilidad del personal, y la mayoría de sus platos, superan con creces los aspectos negativos.
Recomiendo El Llagarín de Granda sin dudarlo a quienes busquen disfrutar de una buena comida en un ambiente agradable. Estoy convencido de que, con pequeñas mejoras, este restaurante puede alcanzar la perfección. Volveré seguro, pues es un lugar que merece la pena repetir.


